Las marismas son una de las grandes protagonistas en mi trabajo. El agua que sube y baja, los reflejos, los silencios y las mareas se traducen en veladuras, transparencias y campos de color superpuestos.
Es un motivo que no deja de atraparme, siempre cambiante y siempre nuevo. El vaivén del agua, la luz que se transforma a cada instante y los colores que nunca llegan a fijarse por completo forman para mí un territorio inagotable. Ese diálogo constante entre movimiento y quietud, entre claridad y sombra, se ha convertido en una fuente continua de exploración.
El mar me ha acompañado desde el realismo de mis primeros años, cuando buscaba capturar con precisión cada reflejo y cada gesto del agua, hasta una abstracción más libre, en la que fragmento la imagen para acercarme a su esencia. En ese proceso, mi pintura se ha convertido en una manera de comprender lo que observo: no solo lo que está ahí, sino lo que se transforma, lo que desaparece y lo que permanece.
En estas obras, trabajo con acrílico y collage para construir cuadros abstractos inspirados en la naturaleza, donde reconocemos la atmósfera de Huelva sin necesidad de una descripción literal. Son piezas que hablan de humedad, calma y profundidad, pensadas para mirarse con tiempo.


Marismas de Odiel. 81×100. Acrílico sobre lienzo

Marismas del Piedras 6. Acrílico lienzo. 81×100

Marismas del Odiel 4. Acrílico lienzo. 100×100.

